Secretos de las tejedoras: Un tango y algo sobre los licántropos

Buenos Aires es una ciudad que amo, algunos de mis grandes amigos nacieron ahí. Comencé a escribir de manera formal y sin temor en un departamento de la Torre San José, en el Barrio de la Chacarita de esa ciudad, justo entre las calles de México y Chile, en donde me enamoré. A partir de mi estancia en Buenos Aires mi vida volvió a dar un más fuerte que el que ya llevaba.
Esa fue la primera vez en que me separé de Abi para poder estudiar. Solíamos tener largas llamadas desde los locutorios telefónicos de la avenida Independencia y contábamos los días de mi regreso a México con los dedos de las manos. “Vuelve por mi mami, que te extraño”, decía mi hija. Ya voy cariño, sólo faltan 6 manos, le respondía. Abi tía 5 años de edad. Tiempo después volví por ella a Mexicali y nos fuimos juntas a vivir a París.
Ahora la visito de nuevo para participar en el 10º Congreso Internacional de LES organizado por GLADEL (Grupo Latinoamericano de Estudio de Lupus). Me han invitado a que vaya como disertante en el Programa para Pacientes que se llevará a cabo en el marco de este congreso científico, daré una conferencia: “Loba tejedora de historias”, sobre el tema: “Vivir con Lupus: el testimonio del paciente”, el 20 de Abril en el Hotel Hilton.
Estoy nerviosa porque presentaré un libro nuevo en ese congreso (Licantropus: Calva y brillante como la luna), dedicado a María Elvira Charria, a Carola Díez, a mi doctora desde hace 10 años, María del Carmen Amigo y por supuesto a mi padre y a Abi, como siempre, que cuenta mi transcurso por mi enfermedad desde los 13 años a la fecha. Es la vida de una mujer que parece no temer a nada, mucho menos a un dolor de huesos o a un mal inmunológico.
El libro nace desde que Abril, mi hija, encontró mi diario personal hace un tiempo y entonces, por recomendación de una amiga editora (Luz María Ortega Villa) junté todas las crónicas que había escrito, a mano y en mail, desde 1994 al 2010. Muchos de mis grandes amigos, mi familia, mis maestros, perros, jefes, aquellos ladrones con los que me he topado, mis amores y también los que ya no están en este mundo, están retratados ahí, hay varias crónicas escritas durante mi estancia en Buenos Aires y en París, otras desde Baja California y muchos viajes en México y lugares queridos como Colombia, Paraguay, Foz, Indonesia o Hong Kong.
Pero lo más extraño es que me pidieron que escribiera un tango que tocarán en el marco del congreso. Me dio un poco de miedo atreverme a profanar esa música apasionada que intenté bailar hace tiempo y por culpa de la cual sufrí mal de amores, sin embargo me animé. Ahora lo están musicalizando un bandoneonista llamado Hernán Bartolozzi y un músico, Manuel Gómez Boca, ellos lo van a tocar. El tango se llama “Tejedora Licántropo”. Va para quienes se quedaban con la duda y preguntaban cómo me fue en esta composición.
Para saber más del congreso, entra a este link (GLADEL): http://www.alua.org.ar/ / http://www.gladel.org/index.php?
Para saber más de Licántropus: calva y brillante como la luna, entra a este link (De cómo me convertí en licántropo/Zona Líder): http://www.zonalider.com/columnas/calva-y-brillante-como-la-luna-o-como-me-transforme-en-licantropo
Para conocer algo sobre la estancia de Laura en Buenos Aires entra aquí (Crónicas en maleta rumbo a la Patagonia): http://www.tejedoradehistorias.com/?cat=4
Cariños siempre y va un poco de mi vida en una canción…
Tejedora licántropo
(Tango)
Por Laura Athié*
He venido recogiendo
Los pedazos de mi vida
A través de las palabras
Aúllo algunas noches
Pero es pura pasión
Soy calva
Brillante como luna
Monarca mariposa
Una loba mujer
Muchas veces me ha dolido
El abandono y la ausencia
de mi madre que se fue
Pero he tendido mis redes
Y he comenzado a tejer
Aun teniendo alas
No deja de doler
Lo sé
Que la historia no es mía
Que verdades hay muchas
Pero yo he vivido así
Por dentro, ardiendo como loba
gritando por las noches
como licántropo
Las letras me han acurrucado
Cuando tenía frío
Cada vez que lloraba
Cada vez que sufrí
Al ver mi piel tornasolada
Púrpura y doliente
Por esta enfermedad
¿Qué hacer
cuándo nadie te escucha?
¿Cuando el alma se quiebra tanto como tu piel?
¿Cuando el dolor lastima
hasta el último hueso
y no quieres seguir?
Así, me volví la Tejedora
Después de haber caído
En un pozo de recuerdos
Y de leyendas sin fin
Y así construyo mi vida
Entre la z y la i
Así logré ir saliendo
Agarrándome de oídas
De todo lo que escuché
Y para que no doliera
Yo lo comencé a escribir
A lo largo de mi vida
he ido encontrando un rumbo
cuando tomé las letras
mi alma se alivió.
Lo sé
Puedo ser como loba
Pero nada me vence
y menos la enfermedad
Así, cuando aprieto las teclas
Cuando la pluma es mía
Y me adueño del papel
Me olvido
De lo que yo padezco
Y me voy olvidando
De esta enfermedad
Así, como historias hay muchas
Son mis medicamentos
Puedo dejar de aullar
Renazco
Aunque pierda el cabello
Así la piel se quiebre
Tengo mi voluntad
Porque soy Tejedora
Con miles de momentos
que puedo retratar
Así, me volví la Tejedora
Y rencontré los caminos
Y volví a ser feliz
Quizá
Una vez quise morirme
Pero la escritura salva
Y por eso estoy aquí
Así yo voy tejiendo mis redes
a lo largo de la ruta
que me trazo en el papel
Y así es que vino mi hija
Y mi vientre se hizo luz
Aunque todo en la vida se te niegue
Puedes encontrar un resquicio
Eso yo lo descubrí
Las letras pesan más que un Lupus
Han sido mis amigas
Son escuchas compañeras
Cerca de mi corazón
Así
Es que mi historia camina
Y se teje con las otras
Para poder sobrevivir
Yo no respiro en el aire
Yo respiro con historias
que entretejo por ahí
Así, es que he perdonado todo
Es que respiro de nuevo
Y no me voy a morir
* Mexicana, madre de Abril, especialista en difusión de políticas públicas, buena para dar y recibir golpes. Maestra en Política Educativa por el IIPE UNESCO París, comunicóloga por la Universidad Autónoma de Baja California, ciclista convencida y palabrera. Padece Lupus Sistémica Eritematosa desde el año 2000. Ha aprendido a escribir leyendo a otros y escuchando a muchos. No se sabe con precisión si ya encontró un estilo propio, sin embargo, el otro día que encontró curiosamente su diario de la infancia, supo que escribe desde los 13 años y se dio cuenta que su escritura le ha salvado la vida, por eso es la Tejedora de Historias y ahora, para que no mueran en el olvido, se dedica a rescatar las historias de los otros. / Esta es su página, le encanta que le escriban correos: www.tejedoradehistorias.com / laathie@gmail.com / Twiter: @lauraathie

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