No. 1. Primero que nada: A perder el miedo o antes de escribir te contaré una historia

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Tips para escribir: Tejedora de Historias / (Primera quincena 2012)

Laura Athié*
Hola, me presento: Mi nombre es Laura y como tú, hace algunas décadas fui estudiante de secundaria cuando no existía el internet, ni los mails, Madonna empezaba a cantar y Michael Jackson bailaba Thriller. Ahora me llaman Tejedora de Historias pero antes, la verdad no sabía muy bien qué quería ser.
Pero antes de que creas que puedo ser tu abuela, te advierto: a pesar de los años no he perdido energía ni creatividad, tal vez lo único que definitivamente ya no tengo es miedo y sobre todo, miedo a escribir.
1985.Un salón de clases y de cómo me volví valiente
Hablar del siglo pasado no es tanto tiempo. Para mí 1985 fue tiempo de ser rebelde y alumna, para ser más claros: Punk, algo así como Darketao Emo pero sin depresión. ¿Conoces las botas negras, los aretes de pico en la nariz y orejas, las cadenas y las chamarras de piel con estoperoles, los peinados estridentes con puntas bicolores y la música a todo volumen?… Pues entonces imagíname, así andaba yo.
Entoncesla escuela no era mi lugar favorito, ni todos los maestros eran mis amigos y además, cuando me decían: tienes que leer este capítulo y cada semana entregarás un resumen de tantas cuartillas a tantos espacios en tal letra, sentíauna gran desesperación. ¿Por qué? ¿Para qué me serviría hacer eso? ¿Qué es un resumen? ¿Por qué querría escribir? ¿Para qué voy a leer ese o aquel capítulo si ni me interesa, si lo que quiero es escuchar música, salir a la calle, bailar?
Si ya te imaginaste mi look punk, ahora, te pido que te pongas en mi lugar pues voy a explicarte cómo comencé a escribir: Recién cumplía 15 años y de ninguna manera me iba a poner un vestido con crinolina. Odiaba el Vals y no quería una fiesta, lo que ansiaba era salir huyendo de mi escuela y de mi casa, así que le dije a mi familia que me iría de viaje. Mi padre dijo, ¿ah sí?, pues muy bien, entonces voy contigo. Cuando el avión despegó y caí en cuenta de que pasaría 7 horas con él, sentí pavor, yo no quería que fuera. ¿De qué hablaríamos?, ¿cómo me iba a divertir a su lado?¿De verdad iba a pasarla bien con él?… Pensaba en un plan para salir de ahí pero fue imposible, a mi derecha un hombre inmenso dormía como un niño y a mi izquierda, mi papá había empezado a roncar. Entonces encendí mi Walkman, un aparato para escuchar música con casetes de la época de las cavernas, para oír aMecano,uno de mis grupos favoritos, pero extrañamente, tras subir a ese vuelo, no funcionó más. Fue como si alguien lo hubiera asesinado.
Estaba muy enojada y a pocos kilómetros de conocer a los jóvenes en Europa. Su filosofía se llamaba “Punk” y se resumía en “hazlo a tu manera”. Me gustaron los peinados de pico que llevaban. Los miré detenidamente todo el viaje y poco a poco fui comprando un atuendo escandaloso como el de ellos, que usé con gran felicidad por varios años.Entonces, gracias a ellos, lo primero que perdí fue el miedo al qué dirán y comencé a ser cómo quería.
Fue a partir de entonces, tras la muerte de mi Walkman y después de varias horas de escuchar el coro de ronquidos de mi padre en el avión, que tomé una pluma y empecé a escribir en una revista. Escribí y escribí en los espacios blancos y cuando no había espacio, encima de las fotos, en el pase de abordar y la bolsa de mareo. Conté cómo me sentía, por qué estaba molesta, qué veía a través de la ventana, cómo era el señor que dormía a mi lado, qué soñaba con ser grande, cuál era mi pero temor y cuáles mi sueños. El viaje duró muchas horas, así que escribí con libertad hasta que se me fue quitando la desesperación, hasta que los gritos de auxilio se volvieron letras y hasta que la rebeldía se me escondió por ahí, en algún sitio secreto que desconozco.
Acababa de entrar al bachillerato, recién salida de una escuela de monjas, así que tenía vergüenza de ver a los chicos a la cara yde hablar en voz alta. Temía de muchas cosas que a nadie quería contar. Pero como en esa escuela la puerta siempre estaba abierta, podíamos salir, faltar a una clase si queríamos, sin monjas guaruras resguardando nuestros movimientos, así que empecé a ser un poquito libre y tras el viaje que recientemente había hecho, comencé a liberar mis letras pues descubrí que escribiendo podía expresarme, sin que nadie se diera cuenta si yo no quería.
Hoy que extraño la escuela, escribo, tanto que hace poco me dijeron: Hola Laura. ¡Eres compulsiva!, te he leído y me gusta. ¿Qué haces cuando no escribes?…”Yo no supe si reír o llorar, si me estaba insultando o si era un halago. Iba a contestarle cuando me di cuenta de la hora, ¡caray, qué tarde!, pensé y dije, bueno, lindo platicar contigo pero debo irme, ¡adiós!
Y llegando a casa busqué en el diccionario: “Compulsivo”, va .(Der. de compulso, part. irreg. de compeler, y este del lat. compulsus), así decía:
1. adj. Que tiene virtud de compeler, ¿qué es eso?, seguí leyendo.
2. adj. Que muestra apremio o compulsión. Me quedé igual, no entendí.
3. adj. Psicol. Que tiene impulsos irresistibles. ¡Eso sí me sonó!… ¿Impulsos?, todo el tiempo, irresistibles, sí, definitivamente. ¿Tú no?
Y entonces me acordé del salón de clases: muchas veces llegaba para hacer lo de siempre, anotar en hojas y más hojas sin pensar ni en lo que estaba escribiendo, así, nada más para llenar la página, hasta que me salió un callo en el dedo y exploté y entonces ya no pude detenerme más. Tenía que gritarle a todos lo que sentía, decirles que estaba molesta, enojadísima, ¡harta! O que estaba triste o que tenía una idea. Tenía que decirlo sin importar lo que pensaran los demás.
Fíjate bien, como en cámara lenta, yo “anotaba en las hojas sin pensar ni en lo que estaba escribiendo”… ¡Esa es la clave!, para escribir hay que encontrarle el gusto. Así, escribiendo, contando, ¡comunicando sin obligación!, empecé a hacer por primera vez en la vida, algo que me gustaba. Así fue como pude escribir con mayúsculas y sin miedo y tomé las letras, ¡empecé a escribir!…
¿Te ha sucedido que quieres decir algo, pero no sabes cómo?, ¿qué quisieras gritar, pero no puedes?… ¿Has intentado alguna vez, en lugar de abrir la boca o salir corriendo, tomar un papel o sentarte frente a la computadora y escribir?
Me volví compulsiva porque escribir me gusta, porque he logrado encontrar el secreto para expresarme cuantas veces quiera, a través de la palabra escrita. Ya no sufro, ahora comunico. Escribir no es más un tedio, sino un gusto, un vicio que me hace feliz, una necesidad, mi forma de vivir.
Si preguntas por Laura hoy y cuentas que usaba los cabellos rosas en la prepa, nadie te creería, te dirán que no es verdad, que ella es escritora, que es muy formal, que siempre cumple, que sabe escribir, que no se equivoca. Pero no es cierto, nada fue inmediato y todavía soy rebelde, pero ese es mi secreto. ¿Quieres conocerlo?… Pues nos vemos aquí, dentro de quince días para que te cuente el Tip No. 2 para escribir: Pasos de Laura para sacar la rebeldía (o cualquier otra idea que se quiere contar)
* Desde que comenzó a viajar y a escribir no ha parado. Es mexicana, madre de Abril y especialista en difusión de políticas públicas. Maestra en Política Educativa por el IIPE UNESCO París, comunicóloga por la Universidad Autónoma de Baja California, ciclista convencida, amiga y palabrera. Antes decían que escribía mucho, ahora, cuando no ha escrito, suelen preguntarle si está enferma. Trabaja en UNICEF México y tiene un proyecto de rescate de historias de vida a través de la escritura llamado Tejedora de Historias: www.tejedoradehistorias.com / Le gusta mucho recibir correos, puedes encontrarla aquí: laathie@gmail.com/ Twitter @lauraathie.

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