De cómo fue que me perdí en la red (y algo sobre los hombres quema libro y sus 400 lecturas digitales)

Algo sobre edición digital en: De cómo fue que me perdí en la red (y algo sobre los hombres quema libro y sus 400 lecturas digitales) , un artículo que en este mes publica la L de Lectura, revista regional de fomento a la lectura: http://www.ldelectura.com/newsletter/mass4/


…Ignoro la fecha exacta en que tomé conciencia de que el conocimiento es un derecho, pero la imagen sigue viva en mi memoria: sentada en la mesa circular de la biblioteca de una universidad después de hacer mi examen de admisión, la pantalla negra y yo, mirándonos fijamente. El resto del mundo no importaba. Estuve llenando durante más de una hora en un auditorio de básquetbol rodeada de adolescentes con espinillas, un cuadernillo de bolitas a lápiz a manera de respuesta a los reactivos que preguntaban cuánto me quedaría si llevo tanto dinero y lo gasto en tales o cuales accesorios, o si me siento perseguida cuando camino sola, o si suelo tener malos pensamientos y esos asuntos inverosímiles de las pruebas psicológicas. En lugar de sentir cansancio, estaba fascinada, el negro me cautivó […] Entonces yo era simplemente yo, de 1.57 y medio metros y 17 años. Tengo la certeza de que no existían ni el Word ni procesadores de palabras con tales características, mucho menos internet, el google, el youtube, el facebook o redes sociales similares. En las calles transitaba un tercio de los automóviles que hoy pitan el claxon en las horas pico. No había Instituto Federal Electoral, ni las pruebas Enlace, ni la Encuesta Nacional de Lectura; México no formaba parte de la OCDE y quienes querían leer, tomaban libros o periódicos o revistas. Las facturas se imprimían en papel que no era reciclado, nadie se preocupaba por el calentamiento global. Existía el Canal 13, Rock 101 fm, Sherer dirigía Proceso y la palabra narcotráfico no estaba instalada en nuestro imaginario; no habían metrobuses, segundos pisos, ni Ipods, ni Ipads, MP3 o E-Books y a nuestras casas llegaban cartas, no mails. Era 1987. Apenas unos seis años antes había conocido las estrellas. Vi la galaxia de Orión a unos cinco metros de distancia sobre mi cabeza, en una de las butacas del Planetario Luis Enrique Erro del Instituto Politécnico Nacional. La irrupción de los lectores electrónicos y los libros digitales, no se vislumbraba en Blade Runner, sin embrago, ya había quien en la literatura, habitaba ciudades con hombres quema libros en favor de la tranquilidad mental…
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